domingo, 21 de diciembre de 2008

Por un periodismo digno

Xabier Arkotxa y tres de sus compañeros del Sindicato de Periodistas ofrecieron una conferencia en la Facultad de Comunicación de la UAB

Laura Román (Barcelona) El profesor de la asignatura Redacción Periodística en la Universidad Autònoma de Barcelona y redactor de El Periódico de Catalunya, Xabier Arkotxa, acudió el pasado viernes 28 de noviembre a la Facultad de Comunicación de la UAB, aceptando la invitación asamblearia.
El vasco-catalán y tres sus camaradas, tuvieron esta docente y productiva forma de apoyar la ocupación de las aulas en contra de Bolonya. Concretamente, fue la Aula 2 la que estuvo ocupada por los cuatro ponentes y unos 15 “ocupas” durante un poco más de hora y media.

Durante la animada y reivindicativa charla, se trataron temas actuales, importantes y necesarios para la reflexión de los futuros periodistas que nos formamos en esta Facultad. Entre ellos, la no regularización de la profesión en nuestro estado (en comparación al resto de estados de la UE, donde es un trabajo más y, como tal, hay normas que lo regulan). O bien, la precariedad de los contratos de prácticas; o la vinculación, cada vez mayor, de empresas y universidades, en una relación de semi-esclavitud de la educación, por el talante mercantil que ésta está adoptando en un proceso que se inició desde mucho antes de la IMPOSICIÓN del Plan Bolonya.

La posición del Sindicato de Periodistas de Catalunya, al igual que la de los otros únicos tres sindicatos más de periodistas en España (Madrid, P.Vasco y Galicia), respecto a la no regularización del periodismo, según informó nuestro profesor, era más relajada hace unos meses. Se presentó una especie de estatuto para dicha regularización, que llegó al Parlament. Pero, para agitación de los sindicalistas, este esbozo quedó totalmente paralizado a causa de la presión que las empresas informativas ejercen sobre los partidos políticos.
Evidentemente, para el Govern era más importante curarse en salud que escuchar a un sindicato que lleva años luchando por una profesión digna y de calidad, equiparable al resto, como mínimo. Ya que esta cuestión afecta a los periodistas en muchos sentidos y nos hace estar desprotegidos: sin un carnet que les acredite, sin una jerarquización entre licenciados y no licenciados, sin un documento con más peso que la firma de un rector, sin derecho a manifestación en contra de la línea editorial del medio para el que trabajan…
Así, los exgrandeshermanos nos quitan el trabajo; los periodistas del corazón se cotizan mucho más que los corresponsales de guerra que se juegan la vida a diario, por tal de ofrecer una información veraz y de calidad; un periodista sólo es reconocido como tal si una empresa lo contrata…
Ante tan penosa situación, los que ejercen la profesión y viven de ella prefieren, a día de hoy, guardar silencio y no poner en peligro su empleo y su estabilidad, adoptando una postura cómoda y descomprometida que hace dar pasos hacia atrás a las propuestas de regularización y a muchas otras relacionadas con una mejora del sistema de los massmedia.
Por su parte, el Colegio de Periodistas, también opta por no decir nada, ya que lo conforman muchos de los dueños de las empresas y los mismos interesados en que la iniciativa no se lleve a cabo.
De esta forma, nos encontramos ante una libertad tan mínima y tan manipulada, que es muy difícil cumplir con nuestra responsabilidad social y profesional en todas las vertientes.
Uno de los ejemplos que nombró X.Arkotxa fue Italia, donde un carnet de periodista y una titulación reconocida, regulada y firmada por el Ministro del Interior, guardan las espaldas de los informadores, además de garantizarles que dicho carnet será retirado en cuanto el ejercicio ya no sea el de periodista y sea el de director, general o de área, de alguna empresa.
El documento les avala en muchos más sentidos, como asegurándoles el derecho a toda una página de diario para manifestarse si la plantilla de redacción no está de acuerdo con lo que se está publicando.

La conferencia fue subiendo de tono. Hubo muchas preguntas sobre la precariedad de los becarios: las empresas los contratan para más horas de las 4 que marca el convenio con la Universidad, y para cubrir el puesto de un profesional en paro, de manera que no enseñan al estudiante en prácticas y a la vez se ahorran el sueldo de un trabajador y, por su puesto, su aportación por éste a la Seguridad Social. Además, no crean nuevos puestos de trabajo, ya que al terminar los seis meses, los sustituyen por otro becario. Así, ni aprende ni se motiva nadie. La televisión pública BTV, por ejemplo, contaba con tantos becarios que formaban el 80% de su plantilla inicial. Gratis, claro.

Por todo esto, la mayoría de estudiantes de periodismo solemos responder lo mismo cuando se les pregunta por su carrera “no es lo que me esperaba”. Porque bajo la mitificación de este trabajo, se encuentran una serie de dificultades con las que ninguno contábamos en primero y, erróneamente, no es hasta cuarto cuando nos planteamos ¿Dónde nos hemos metido?

Finalmente, sobre Bolonya también hubo chicha, puesto que quedo palpable la dificultad para los licenciados, acentuada por la implantación de dicho plan de estudios, de encontrar trabajo resultando los graduados frutos de Bolonya mucho más baratos de contratar para las empresas. Y se concluyó en que deben implicarse padres, profesores, alumnos universitarios y todos los demás alumnos en una iniciativa que combine el reconocimiento de las titulaciones a nivel europeo con una universidad pública de calidad y unos efectos que no precaricen a los futuros trabajadores y que no mercantilicen la enseñanza.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La noche americana: espectación mundial


Ya fuera porque ellos estornudan y nosotros cogemos un resfriado, ya fuera por curiosidad, por necesidad periodística... fuera cual fuera el motivo de cada uno, todo el mundo se interesó por estas últimas elecciones estadounidenses. La totalidad de los países occidentales, y gran parte de los que no lo son, han hecho un seguimiento global desde el primer día de campaña (incluso desde antes).

Barack Obama y John McCain se disputaron el pasado 4 de noviembre la presidencia de los Estados Unidos en las urnas. Indudablemente, un acontecimiento histórico. Histórico como siempre e histórico como nunca, ya que esta vez no sólo estaba en juego la presidencia del planeta, sino EL DESTINO DEL PODER DE LAS VOCES.
En esta ocasión el llamamiento al voto ha sido colosal (con una inversión muy destacable por la parte demócrata) y ha dado sus consecuentes frutos, ya que la inmensa masa votante ha superado expectativas y ha batido récords, lo que hace palpable un hecho insólito para los estadounidenses:
LA VOZ DEL PUEBLO ha ejercido su poder por encima de las dificultades que su ley electoral impone. La potestad de esas voces ha sido más determinante que la cantidad de obstáculos, de obligada presencia por dicha ley, para que las personas que realmente conforman EL PUEBLO digan la suya.
Esta vez sí: se han impuesto, se les ha escuchado.

El triunfador de la noche, Barack Obama se ha visto favorecido por el tratamiento mediático que ha recibido de la mayoría de estados. Él se autodefine como fruto de la América de las oportunidades y éste ha sido su tirón desde el principio (exceptuando algún desvío, rápidamente solventado). Siempre se ha basado en argumentos sentimentales, esperanzadores, optimistas... Con ello ha conquistado al corazón de la mayoría: una buena estrategia si tenemos en cuenta la efectividad de la misma, incluso sin proponer un programa claramente definido (elemento que ha sido también positivo para su campaña, puesto que al dirigirse a las masas, la ambigüedad ha jugado su papel de buena aliada demócrata).

Su contrincante, John MCcain, también ha recibido un enfoque mediático correcto, del que ha podido sacar provecho. Su campaña, quizás menos vistosa, también ha sido efectiva.
El elemento diferenciador ha sido lo que en publicidad se conoce como target, es decir, el público al que se dirige un determinado mensaje.
MCcain ha utilizado un discurso menos general: se dirigía a las masas, pero sin englobarlas a todas; su mayoría era más minoritaria; y al contrario que Obama, no utilizó la imprecisión como un componente favorecedor de su programa. De ello ha obtenido un resultado puramente lógico, si su target era más reducido, los votos para él también lo han sido.

La victoria de Obama, pese a no ser aplastante ni rotunda, ha desencadenado una situación actual de euforia incontenida dentro y fuera del terreno estadounidense, lo que debe ponernos en alerta, a él el primero. Su cuidado ha de ser extremo y su delicadeza muy sutil para poder responder a las enormes expectativas de futuro y de cambio que se han generado entorno a su triunfo.

A nosotros los periodistas nos va a tener en vilo la evolución de su mandato, así como sus estrategias para mantener a la opinión pública a su favor.










sábado, 1 de noviembre de 2008

Crash: una verdad impactante pero no menos normal


El film Crash no reproduce una realidad creada para obtener un buen guión, sino que se limita a reflejar el ambiente diario norteamericano relacionado con la temática racial.


No hay exageraciones, no hay excesos de sentimentalismos, no persigue conseguir un dramón; tan sólo refleja todos los estereotipos yankis, tanto negros como blancos, que relacionados entre sí, no dejan de ser víctimas (y de convertirse en víctimas unos a otros) de sus propios prejuicios.


La película muestra al detalle las concepciones intrínsecas que unos tienen de otros y cómo intentan disimularlas, o hasta evitarlas, según la situación y las circunstancias. En la mayoría de ocasiones, dichas ideas preconcebidas forman parte de sus subconscientes, como una especie de fenómeno mental que sufren en contra de su propia voluntad. Es decir, a veces, su parte consciente va en contra de esos pensamientos prejuiciosos, pero les surgen de una manera tan natural, tan inevitable, que pese a que no les guste no consiguen impedirlo. Y es que su convivencia ha dado lugar a un contexto social del que les resulta imposible huir: la realidad supone no escapar, tú eres su preso... Su sociedad les ha hecho SENTIR cosas que quizás no quieran CREER, pero que pertenecen a su esquema mental, les guste o no.


Un conjunto de historias desdichadas entrecruzadas nos enseñan la parte más vil de creer algo sobre alguien antes de conocerle, en este caso, una creencia motivada por el color de piel: un asunto histórico que se ha llevado muchísimas vidas y aún hoy sigue llevándoselas.


Crash refleja conflictos tan cotidianos, que tanto unos como otros han acabado por sacar provecho de sus posiciones. Negros que acaban siendo los que los blancos temen de ellos, y viceversa, para luego lucrarse de su condición social de víctima. Los negros se benefician constantemente de ello, ya que instituciones y personalidades siguen una línea de comportamiento determinada con tal de no ser etiquetadas de racistas. Un beneficio que ellos creen merecer por ser siempre juzgados según el color de su piel y no según la clase de su persona. No obstante, ellos tienen iguales prejuicios sobre los blanquitos o lechosos.

Su mapa sociológico ha hecho que los siempre acusados de malos terminen por serlo para denunciar la injusticia de su situación, con una mezcla de espíritu reivindicativo y de desesperación. De esta manera, los teóricamente buenos consiguen una excusa que respalda su teoría sobre los malignos y pueden seguir teniéndola porque, según ellos, los malos les han dado la razón, demostrando merecerse su papel.

Así, todo acaba siendo un círculo vicioso, una especie de bucle sin salida que da pie a rolles de comportamiento concretos y, en consecuencia, a que el pez se siga mordiendo la cola.


Por tanto, desde aquí, no se debería caer tan fácilmente en la trampa de acusar a los norteamericanos de racistas y prepotentes, ya que ellos no son directamente culpables del racismo que sufren. Y es que los países europeos son realmente mucho más racistas. Ahora que nuestra situación de multiculturalidad empieza a parecerse a la estadounidense (sin llegar, ni mucho menos, a ser igual) podemos comparar patrones de actuación y preguntarnos ¿Cómo es posible que acusemos a los demás de racistas?

martes, 16 de septiembre de 2008

Cualquier obra se le quedaría pequeña...


Una larga lista de productos culturales, desde cinematográficos hasta literarios, han recreado ya la vida y las andanzas del revolucionario Ernesto Guevara, más conocido como el Che.


Este famoso argentino, que puso en peligro su vida en repetidas ocasiones por el pueblo cubano y por otros pueblos, ha provocado la existencia de obras póstumas de gran éxito. La última de ellas se trata de la película Che: el argentino, que reproduce un episodio, relativamente corto, de la biografía de este héroe.


Una caracterización impecable y una interpretación bastante correcta, llevada a cabo por el reconocido Benicio del Toro, ponen la guinda a un film que se presentó ante varios medios de comunicación como la segunda parte de Diarios de Motocicleta (producción cinematográfica que muestra, con suma inteligencia y sutileza, la adolescencia del eterno luchador).


Che:el argentino, que está reventando las taquillas de todos los países donde se ha estrenado, mantiene el hilo de la historia de una forma muy aguda: a través de una entrevista. En ella, la periodista dispone las preguntas oportunas para obtener del Che grandes declaraciones. En una de éstas, el mismo Che, símbolo de la revolución por antonomasia para muchos, reconoce el mérito periodístico de la joven con la afirmación "Prefiero enfrentarme a un soldado que a una periodista".

Con esta ocurrente excusa, los capítulos de la lucha de Ernesto Guevara en contra del imperialismo estadounidense y de la sumisión cubana a esta gran potencia transcurren en, aproximadamente, dos entretenidas horas, que dejan un final abierto para una segunda parte (o tercera, según se mire).


Uno de los detalles del film que tacharía de fallido es la interpretación, extremadamente breve, de Unax Ugalde que, además de no dominar el acento cubano, no aporta gran cosa al argumento.


Che: el argentino, en mi opinión, es una obra recomendable para los amantes de la cultura, de la historia o del propio Che, un icono perpetuo de la lucha por la justicia y la libertad.


miércoles, 30 de julio de 2008

Show hospitalario: todo lo que no se ve


Así como el Turó de la Peira forma parte de la Ciudad Condal, sin que nadie se entere; el personal administrativo también forma parte de los hospitales, aunque no luzca.

Y es que mientras este barrio no aparece en ninguna postal; auxiliares, secretari@s y el resto de personal de "gestión hospitalaria" tampoco tienen tanto éxito como "la milagrosa doctora" o "el santo doctor".

Sin embrago, no se debería olvidar que cuando alguien va a visitarse es porque un/a currante "del uniforme azul marino" hizo la reserva previa; que cuando un enfermo se opera y se cura, ha sido posible por quien gestionó las pruebas preoperatorias.


La buena cara de la salud, pública o privada, son los médicos (tal y como Paseo de Gracia, por ejemplo es la cara bonita de nuestra ciudad). Pero l@s doctor@s no son l@s únic@s que trabajan, puesto que el sistema se sostiene gracias a emplead@s que, cara al público, soportan broncas diarias de todos los pacientes descontentos.

A primera hora, entran al trabajo sonrientes, pero al terminar la jornada ya llevan acumuladas veinte o treinta sermones de aquellos enfermos a los que se les ha modificado la visita a causa de "motivos personales" que han llevado al "Doctor House" a anular la consulta.

A quien pide hora en julio se le da para octubre o noviembre porque en agosto el médico está de vacaciones y en septiembre ya está todo ocupado por los list@s y rápid@s que ya se saben el truquillo. Es entonces cuando el paciente "agarra un cabreo monumental" desconocido para el personal sanitario pero servido como primer, segundo plato y postre para el personal administrativo.


Sabemos que dicho sector del hospital no son el techo de éste, pero sí los cimientos; así como el Turó no atrae a alemanes sedientos de souvenirs flamencos ni a japos ansiosos por fotografiar todo lo que les rodea. De tanto en cuanto habría que recordar que cuando todo lo de los de arriba cuadra es porque la infinita paciencia de los de abajo lo soporta.

domingo, 13 de julio de 2008

ExpoZaragoza08 ¿Es para ti?


"Sí, dicen que hay muchas cosas que vale la pena verlas..."

"Es cierto, es carilla, pero debe ser impresionante y, a nivel cultural muy rica..."

Estos son los comentarios más escuchados por las calles de la Ciudad Condal referentes a la Expo. Mucha gente ha ido, va o irá, mientras que otra se limita a soñar con ello.

Pero no nos engañemos, la creación de nuestra querida capital maña no es más que una nueva versión de "Forum de les cultures", que como su antecesor más próximo, responde a un cúmulo de inversiones especulativas de empresarios españoles y extranjeros.

Zaragoza, que a nivel económico no está para tirar cohetes (tal y como el resto de capitales españolas) y su ayuntamiento quieren subsanar el déficit con acontecimientos de este tipo, que comportan desembolsos sumamente importantes.

Las dimensiones económicas y mediáticas de la Expo son comparables a las de las futuras Vegas en los Monegros, un invento también mañico. En este segundo caso, también encontramos relaciones con el agua, pero no como temática, ya que al tratarse de un desierto, cuesta 3 veces más agua crear vida allí.

Y es que con acciones como éstas, que además cuentan con gran promoción y publicidad, se consigue un impacto mediático que acaba por llamar a la puerta del interés de la población. El fondo de la cuestión es márqueting puro que responde a los intereses de los empresarios inversores, quienes jamás querrían obtener un fracaso de asistencia y, por tanto, una significativa pérdida de dinero.


Pero ¿cuál es el verdadero target de la Expo08? Teniendo en cuenta que la entrada más simple cuesta 35€ diarios, más un plus por cada actividad que se realice o espectáculo que se vea, parece ser que no es exactamente algo enfocado a la clase media, que somos la mayoría. Si a ello le sumamos la estancia, la comida, la bebida, los recuerditos... la suma se eleva a más de lo que muchos podemos pagar.

Con ganchos como el interés cultural o la espectacularidad y magnitud de los eventos preparados en el recinto, se consigue arrastrar hasta la capital aragonesa a personas de toda clase, edad y color. Éstas se dejan muchos euritos allí que luego no se destinarán precisamente al Ayuntamiento de Zaragoza ni a los bienes públicos para el crecimiento económico. Así, lo de mejorar la imagen zaragozana y hacerla más internacional es una mera excusa para que la riqueza que la Expo genere no vaya a ningún sitio más que al de siempre: al de los bolsillos de los muchos listos con olfato de negocio que supieron apostar por la Expo en el momento adecuado.


Finalmente, todo acabará donde empezó y seguiremos siendo muy ordenaditos: cada oveja... a su correspondiente lugar.