jueves, 13 de marzo de 2008

Merecéis un friso


Doble uVe, la estridencia y la genialidad se fusionan en directo


La sala más famosa del Poblenou se convirtió, ya a las ocho (hora en la que abrió sus puertas), en un hormiguero bullente de cabecitas ansiosas que llevaban mucho tiempo esperando, esperándolo, esperándolos. Gente amontonada en medio, en los extremos, en el piso de arriba, en las barras… gente en todas partes que dificultaba el paso, haciendo del movimiento algo casi imposible. Sonrisas y cigarros de la risa eran el complemento perfecto para la situación.
Un mediocre Señor Rojo hizo de telonero durante casi una hora, impacientando aún más al ya nervioso público que, cerca de las diez, se había adjudicado el sitio que no abandonaría hasta el final del concierto.
Con un poco de retraso y en mitad del ambiente hip hopero más auténtico, llegaron los tres maestros de las rimas, consiguiendo la ovación de todos los presentes. Humo, humo y más humo, acompañado de birras y cubatas formaban el entorno más adecuado para ir preparando el terreno.
Familiaridad, buen rollo y ritmo fueron los protagonistas de una jornada en la que sólo importó el rap, el buen rap. Barcelona y, concretamente la sala Razzmatazz, acogían una vez más al grupo ganador de un Grammy por Vivir para contarlo.
El movimiento incesante de los asistentes y el calor del lugar, sumados a que el concierto fue sin pausas, provocaron el agotamiento de todos. Aún así, la música seguía invadiendo la esencia de cada uno de los allí presentes, en un ambiente cada vez más diluido y cargado de humo con olor a hierba.
Llegando al final del gran evento, surgió la aparición repentina de Falsa Alarma, cantando el exitoso Vete a casa, con una gran acogida. Un regalito que los maños preparaban para Barcelona y uno de los momentos más destacados.
Una melancólica despedida, con temas de hace años, y un cierre de la mano del telonero madrileño fueron el final de un concierto en el que la seriedad de lo profesional y la alegría de lo personal se fusionaron a la perfección.
Lentamente, la gente abandonó la sala con cara de plena satisfacción: la noche había cumplido todo lo esperado.

Con un directo increíble y con seriedad en sus propósitos, Doble uVe emocionó a todos los asistentes, que no cesaban en su ruido agradecido. Trajeron su rap en vivo, un rap que se diferencia del resto por el convencimiento de sí mismo, por su énfasis en la sinceridad más espontánea.
Sin duda, el concierto de Violadores del Verso en Razzmatazz ha sido el evento rapero del mes en nuestra ciudad. Una combinación de energías y una gran selección de temas estallaron con fuerza, unidos a una iluminación y un sonido de calidad, dignos del momento.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Sobre el suplemento cultural de Clarín


Clarín, el diario argentino de más tirada, tiene un suplemento cultural del que podemos encontrar una muestra en el link http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/02/17.
El suplemento cultural on-line de Clarín es, técnicamente hablando, una buena web: diseño dinámico, espacios de descansos para la vista y colores adecuados, legibilidad correcta, fácil navegación, enlaces y posibilidad de participación por parte del internauta (interactividad, público activo y presente)... pese a que cuenta con bastante publicidad.
Si hablamos de los contenidos, tendríamos que nombrar a los cyberperiodistas que hacen posible un suplemento de calidad, teniendo en cuenta que los varómetros para medir la calidad de este tipo de publicaciones son, entre otros, la diversidad. Se trata de un suplemento completo y del que, yo destacaría, su tratamiento no elitista de la cultura, como he visto en otras ediciones de suplementos culturales en Internet. Presentan la cultura y sus eventos como algo para todos, al nivel de todos. Su vocabulario es accesible y su exposición de los temas es positiva, como si tuviera la voluntad intrínseca de hacer llegar la cultura a más gente: que la cultura guste. (Algo positivo para ellos y su propio negocio y, de paso, una buena forma de animar a la gente a participar en la cultura, ya sea creándola, consumiéndola y/o criticándola).
El enfoque de los artículos puede gustar más o menos, pero en general es un buen suplemento.

"Frikadas: Rodolfo Chikilicuatre"


"Nuevo fenómeno eurovisivo procedente de Buenafuente", "A Chikilicuatre no le importan los abucheos", "Chikilicuatre al Bernabeu"...
Rodolfo Chikilicuatre se ha convertido en gran protagonista de los titulares esta semana.
Debido a la creciente pérdida de interés por el festival de Eurovisión, sus mandamases han decidido cambiar de fórmula, añadiéndole humor a la gala, algo que, sin duda, ha sido una gran idea y ha conseguido su objetivo: el público se interesó ya con el concurso de candidatos para viajar a Belgrado y, ahora que hay ganador, la presencia en los medios y la acogida popular parece ser tremenda.
El aburrimiento que suscitaba este evento parece que va a ser substituido este año por risas, o eso nos vende el gran marqueting creado a los alrededores del festival. Todo se habrá de ver, de momento Buenafuente se está marcando un puntazo que ha hecho subir su audiencia y ha demostrado, una vez más, que la originalidad se le da bien. Todo gracias al carismático David Fernández, que ya nos aportó otros personajes tan peculiares como Santi Clima.
La cosa no pinta mal, habrá que esperar al día para ver si la propuesta, arriesgada y novedosa, si más no, en Belgrado se acoge de la misma forma que en territorio nacional.

¿Cultura de masas?


Pese a ser un concepto mucho más amplio, es habitual relacionar la cultura de masas con el seguimiento de las modas y marcas y la influencia del estilo americano en la sociedad. Mi explicación para ello es que la revolución industrial nos trajo avances capitalistas que democratizaron la cultura y el derecho a la información. Eso igualó un poco más a los habitantes de "la parte occidental del mundo", dando lugar a una globalización que hace que ideas y corrientes se popularizen desde la parte más influyente del mundo, actualmente EUA, al resto de países del bienestar. Así, las masas actuan de manera ovejil ante las corrientes y siguen algo de manera sistemática, basándose en el argumento es que lo hace todo el mundo.
Todo esto nos remite al miedo de destacar, de ser distinto, de llevar la contraria y salirse de los márgenes sociales preestablecidos, que marcan los que está bien y lo que no, por lo que se te va a mirar bien o mal. En las teorías de la comunicación, este fenómeno se conoce como La Espiral del Silencio, la que explica que las opiniones diferentes se callan para no llevar la contraria a la mayoría, por temor a la reacción de ésta y a la marginación.
No creo que la sociedad sea tan sólo un rebaño, conocido como masa, que no distinga personalidades, rasgos individuales. Todos somos distintos, originales a nuestra manera, sin embargo es cierto que existe la cultura de masas, puesto que se hace evidente en las pequeñas cosas, detalles de interacción social y comportamiento en público (que cada vez son más homogéneos, como las caras de los pasajeros en el metro y el rol que hay que seguir en los transportes públicos) y también en las grandes, en lo que no son detalles (moda y marcas, por ejemplo).

domingo, 2 de marzo de 2008

"Capelletes culturals"


El momento de sumo capitalismo que atravesamos ve a todo como sinónimo de negocio. Los medios de comunicación, que teóricamente deberían ser públicos, puesto que ofrecen un servicio a la sociedad "de carácter independiente", son empresas privadas (o públicas), pero empresas. Su evolución ha dado lugar a los grandes conglomerados de la comunicación, a los grandes grupos formados por diarios, emisoras de radio, canales de televisión, editoriales... Y eso conlleva que los profesionales pertenecientes a cada grupo se apoyen entre ellos y critiquen al resto, lo bautizado por muchos como "capelletes", ya sean culturales o no. Se trata de unas ayudas mutuas entre "grupitos" para hacerse más fuertes y debilitar a los demás: apoyos (indiferentemente de que sean sinceros o no) que persiguen el beneficio propio.

Me parece una pérdida de tiempo discutir si esto sucede o no: el ser humano es de naturaleza social, necesita agruparse. Para nosotros el acercarnos a otros humanos es un procedimiento básico y natural. La ayuda entre los que se acercan para tener más fuerza ante los otros grupos, que también se han aliado, es algo que ha estado presente siempre desde los neandertales hasta la actualidad. Nadie renuncia a sumar capacidades para autopotenciarse.

Lo que ya no me parece perder el tiempo es decidir si dicho proceso es favorecedor o no. Muchos argumentan que la existencia de las "capelletes" fomenta la competencia entre grupos, siendo algo positivo para que suba el nivel, la calidad y la profesionalidad de éstos.

Desde mi punto de vista, el crear grupos siempre supone aislarse del contacto con las personas que forman los conjuntos diferentes al propio, algo que nunca será bueno porque se perderá la multiculturalidad y las aportaciones de unos a otros, siendo substituidas por el "pique" provocador de competencia. Una competición para mí no positiva, puesto que da lugar a la descontextualización de la realidad: a valorar algo según el propio interés, según el resultado y la repercusión que tendrá el comentario ( de un crítico literario, por ejemplo) más que a valorarlo de forma real. Yo creo que se trata de una competencia que aleja a los críticos de las opiniones verdaderas para sucumbirlos en las opiniones del "quedar bien con mi grupito".

Un periodismo de calidad debería rebelarse ante estos fenómenos que convierten a la comunicación en un proceso injusto.

viernes, 29 de febrero de 2008

Exterminio oinC


Mi amplio concepto de cultura, que se sitúa más en la visión global (cultura es todo), que no en la elitista (cultura es sólo lo que la élite dicte), se trata de una idea no conformista: de una cultura que se vanagloria de lo positivo, pero luchadora, que ataca a lo negativo y a lo injusto, en vez de ser cómodamente conforme y anquilosarse en el típico es lo que hay. Por ello, mi peculiar mirada cultural quiere llevar en esta entrada un ataque directo a las entidades públicas municipales de nuestra ciudad, Barcelona. Y es que el Ayuntamiento de la maravillosísima Ciudad Condal va ejecutar un exterminio de jabalíes en Collserola. De hecho, la carretera Horta-Cerdanyola (esa que muchos conocéis por los diversos miradores que quedan repartidos a su paso), ya tiene carteles que avisan de su cierre nocturno (de 23.00h a 06.00h) para llevar a cabo dicha masacre.

Para las autoridades es así de fácil: yo lo decido, yo lo hago y punto pelota. Sin embargo, se olvidan de las libertades y los derechos de los animales, algo que considero un ataque directo hacia mi persona.

Tengo la gran suerte de tener las noches libres (porque no madrugo) y muchas noches subía a Collserola (y escribo subía, porque ya no me lo consienten) a dar de comer a estos adorables seres, con carita de bonachones, asustadizos, jamás atacantes y contentísimos nada más oler el manjar. Acudían rápidamente a la llamada del olor, emitiendo sonidos de alegría y corriendo de forma torpe, con prisas.

Algunos son pequeñísimos: bebés jabalí. La verdad es que verlos correr de esas formas, tropezando consigo mismos, con la expresión hambrienta y bondadosa, me hace mucha gracia y era el motivo para volver la noche siguiente. Si hubiera sido por mí, cuando me enteré de la autorización del exterminio, me los hubiera llevado a todos refugiados a mi casa.

El señorito Hereu y sus compinches justifican la matanza diciendo que en los últimos tres años se han multiplicado y, actualmente, podrían considerarse una especie de plaga. Debe ser que se creen lo suficientemente buenos para tener la autoridad moral de decidir quien sobra y quien no en esta ciudad, a quien pueden eliminar del mapa según su apetencia, porque ellos son los que mandan.

Desde aquí hago un llamamiento a todos los que como yo, son incapaces de ser conformistas ante realidades tan injustas como ésta ¿Porqué los humanos se creen superiores al resto de seres vivos, porqué exterminar una población que ha encontrado en Collserola un buen hábitat en el que procrear? Seguro que había otras opciones, alternativas a esta radical solución, pero claro, el Ayuntamiento va a lo fácil y barato y si eso supone cargarse a la especie ¡Pues venga!

A veces deseo que la superGaudíciudad quede invadida por los jabalíes, demostrándonos a todos que no tenemos ningún derecho a elegir sobre ellos.

miércoles, 27 de febrero de 2008

¿Creadores de opinión cultural o gestores de noticias culturales?

Antes de plantearme a cuál de los dos grupos quisiera pertenecer, debo marcar una diferencia entre ambos. Diferencia casi inexistente, desde mi punto de vista, puesto que el segundo grupo acaba creando también opiniones, aunque no sea de una forma tan consciente. Por lo tanto, lo que debo preguntarme es si quiero que mi opinión tenga efectos en aquellas y aquellos que la perciban y descodifiquen.
Siempre me ha gustado ver la realidad mirando más allá de ella, intentado ver algo además de lo ya explícito: lo que sólo se insinúa, que es lo que verdaderamente contiene la esencia de las diferentes realidades. Con esos ojos observo los acontecimientos, analizo para finalmente dar mi versión: una versión directamente influida por dicha mirada indagadora, que siempre intenta exprimir y obtener zumito de todo lo que ve.
Cuando inicié mis estudios de periodismo, tenía la intención de utilizar esta disciplina para cambiar el mundo, para hablarle a la gente desde mi mirada, para simplificar las cosas... Una visión que pecaba de idealista y que, con los años, cada vez la concibo más imposible. Aún así, la comunicación es la clave de la sociedad y sé que aún puedo utilizarla para facilitarlo todo un poco.
Mi humilde opinión es que la cumbre del periodismo es escribir columnas de opinión: decir lo que quieras, sobre el tema que quieras y que, encima, a la gente le interese tu punto de vista ¿Qué más se puede pedir? Ser una referencia para la sociedad es, para mí, el sumum periodístico, pero no por el reconocimiento, sino porque eso permite que una visión individual de los hechos pase a ser colectiva. Compartir puntos de vista convencidos.
Es evidente que me gustaría ser creadora de opinión, que me encantaría que la gente se interesara por lo que opino. Seguramente, pocas cosas llenan como eso.